Economía del bien común, Entrevista a Jean Tirole

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Jean Tirole es un economista francés. En la actualidad ocupa el cargo de director de la Fundación Jean-Jacques LaffontEscuela de Economía de Toulouse. Fue laureado con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel en el año 2014 por su análisis del poder de los mercados y la regulación.

Fte. Wikipedia

Las reflexiones de un Nobel sobre los problemas que se vienen

Tirole: “Seremos más ricos y más sanos que nunca, pero los desafíos sociales son enormes”.

La economía no está ni al servicio de la propiedad privada y los intereses individuales, ni de los que querrían utilizar al Estado para imponer sus valores. La economía está al servicio del bien común para lograr un mundo mejor». La frase pertenece al premio Nobel de Economía 2014, el francés Jean Tirole y está en el comienzo de su libro «La economía del bien común». Con esa visión, Tirole estuvo el lunes y el martes en Montevideo donde participó de las XXXII Jornadas Anuales de Economía del Banco Central.

—Expuso sobre banca en las sombras y competencia y regulación— y de una clase de Microeconomía para estudiantes de la Licenciatura en Economía. Este ingeniero y economista francés de 64 años tiene más de 180 trabajos de investigación publicados y mantuvo una entrevista con El País vía correo electrónico donde se refirió a los desafíos de la automatización del empleo, la economía digital y el rol del Estado.

—La automatización del empleo plantea varios desafíos: ¿la regulación laboral es necesaria para proteger a los trabajadores en estos aspectos?

—La automatización y la inteligencia artificial plantean un serio desafío. El problema no es que ya no habrá trabajos. Con cada ola de progreso tecnológico en los últimos dos siglos, las personas consistentemente han predicho la desaparición de empleos. Pero siempre se crean nuevos empleos mientras otros se destruyen. El problema real es doble: primero, ¿los nuevos empleos serán atractivos para los trabajadores? ¿Se pagarán suficientemente bien y tendrán suficiente reconocimiento social para que la gente quiera hacerlos? Segundo, las mutaciones tecnológicas, como la globalización, enriquecen a los países, pero imponen costos de ajuste en algunas categorías de trabajadores. Un ejemplo de ello son las importaciones chinas en los Estados Unidos; no solo ayudaron a China a desarrollarse, sino que también beneficiaron a los EE.UU.; pero tuvieron importantes consecuencias redistributivas allí: los trabajadores en el Medio Oeste sufrieron, ya que los nuevos trabajos que se estaban creando eran diferentes y estaban ubicados en otros lugares.

No existe una solución fácil, pero una postura útil sería proteger a los trabajadores en lugar de proteger los empleos. Sería útil proteger mejor a los trabajadores, a través de un seguro de desempleo generoso (por supuesto, con la obligación concomitante de buscar activamente un trabajo) y una capacitación profesional. Proteger los empleos puede ser algo contraproducente: puede desalentar la creación de empleos (o más bien incentivar la creación de trabajos a corto plazo y poco atractivos) si los despidos son monitoreados por los tribunales; o, si la protección toma la forma de proteccionismo, puede crear monopolios ineficientes e inducir represalias por parte de otros países.

En el largo plazo, necesitamos mejorar la educación y hacer que el impuesto a la renta sea más progresivo (pero también más simple), al tiempo que se mantienen los incentivos laborales. Necesitamos apuntalar la aplicación de la ley antimonopolio para limitar el poder del mercado y la regulación financiera para que el sector financiero se concentre en productos útiles en lugar de actividades que crean una carga para el dinero de los contribuyentes.

—Ha dicho que «a escala global, seremos más ricos, con mejores servicios de salud, viviremos más tiempo… Tendremos una mejor tecnología que nos ayudará a combatir el envejecimiento y lograremos una mayor riqueza en general. Pero habrá consecuencias que tendremos que enfrentar: una de ellas es que la desigualdad va a aumentar, tanto dentro como entre los países». ¿Cómo se puede lidiar con esto?

—Dejando de lado el caso de los extremadamente ricos (el 1% superior o el 0,1% superior), el debate sobre la desigualdad ha sido encendido por dos evoluciones clave. En primer lugar, ha habido una «polarización», un vaciamiento de la distribución de empleos ya sea en puestos de trabajo calificados con altos sueldos o en trabajos de servicios básicos de baja remuneración. Segundo, ha habido una disminución en la participación laboral: la participación de la mano de obra en el Producto Interno Bruto ha disminuido en todas partes, cuando solía ser estable (aunque no a nivel industrial). Hay varias razones para esto, incluido un aumento en la concentración y los márgenes en muchas industrias, pero todavía hay un debate sobre esto.

La evolución de la desigualdad es difícil de predecir, pero ciertamente hay una preocupación. La nueva riqueza y el empleo son creados cada vez más y más por un pequeño número de personas talentosas y emprendedoras en áreas como la tecnología de la información y la biotecnología. Estos talentos tienen alta movilidad a nivel internacional, lo que puede conducir a una competencia para atraerlos. Esta competencia puede tener dimensiones útiles (cuando los países compiten a través de mejores universidades y mejores entornos en general), pero también menos agradables (por ejemplo, la competencia fiscal). Esto podría aumentar la desigualdad entre los países y erosionar la base impositiva.

—¿Cómo es posible hacer que las grandes compañías respeten la legislación de competencia, cuando ya han sido multadas y continúan con prácticas ilegales?

—La política de competencia implica, en principio, multas acordes con el daño infligido por la práctica (dentro de un límite en la facturación). El desafío es tener un reglamento para la nueva economía. Las plataformas no siguen el modelo comercial clásico y los datos no son un bien estándar. Grandes economías de escala, así como importantes externalidades de red (quiero estar en Facebook si estás en Facebook; quiero usar el motor de búsqueda de Google o Waze si también los utilizas, ya que la calidad de las predicciones mejora con la cantidad de usuarios) implica que a menudo tenemos monopolios u oligopolios estrictos en la nueva economía. ¿Deberíamos separar a los nuevos gigantes? Google o similares son bastante diferentes de una compañía de electricidad, que tiene una tecnología estable y se puede dividir en segmentos relativamente claros (generación, transmisión, distribución). Los productos y servicios cambian muy rápido; además, los datos son una entrada común para (y el producto de) la mayoría de los servicios.

En cambio, los economistas deben ayudar a las autoridades antimonopolio a identificar conductas dañinas y diseñar remedios simples. Por ejemplo, las garantías de mejor precio (también denominadas cláusulas de nación más favorecida o paridad de precios) garantizan que el consumidor se beneficiará del precio más bajo de un bien o servicio al usar la plataforma. Como explico en «La economía del bien común», los economistas han demostrado que este comportamiento aparentemente benigno puede permitir que las plataformas cobren importantes tarifas comerciales a los vendedores que las necesitan para llegar a sus «consumidores únicos».

Los economistas también deben enfatizar la necesidad de «contestabilidad». El poder de monopolio es mucho menos dañino si los monopolios son mantenidos en alerta por la amenaza de entrada (de un competidor); luego cobran precios bajos e innovan, comportamientos que no necesariamente adoptarían si se asegurara su posición de mercado. Pero la mayoría de los participantes ingresan en un solo segmento, como lo hizo Google con la búsqueda y Amazon con los libros en línea. Es importante que los participantes que son más eficientes que el titular de un segmento de mercado puedan ingresar. También hay que desconfiar de la posibilidad de que las empresas gigantes puedan tragarse sistemáticamente a sus futuros competidores comprándolos. Y hay una serie de temas que debemos estudiar con más detalle, como la propiedad de los datos y las barreras de datos para la entrada.

—Usted ha dicho que «hay momentos confusos en los que el Estado pasó de ser proveedor a árbitro sin encontrar el ajuste con el mercado». ¿Qué sucede cuando el Estado todavía es un fuerte jugador del mercado con sus empresas? ¿Cuáles pueden ser los pros y contras para países como Uruguay? ¿Y cómo puede el Estado encontrar el ajuste con el mercado cuando su función principal es ser un regulador o árbitro?

—La propiedad estatal exhibe patrones diferentes en diferentes países y no tengo la experiencia para discutir el caso de Uruguay. Así que me contentaré con algunas observaciones generales. Primero, lo más importante es la existencia de competencia en igualdad de condiciones; incluso las empresas estatales adoptan un comportamiento diferente cuando se enfrentan a los competidores. Dicho esto, no es fácil preservar una cancha nivelada cuando una de las empresas es una gran empresa estatal. Esta última puede hacer lobby con su propietario, el Estado, para perjudicar a sus rivales. También puede beneficiarse de una «restricción presupuestaria flexible»: enfrentando dificultades, aún puede obtener financiamiento del Estado mientras que una empresa privada no lo haría de sus accionistas. Esta garantía implícita puede permitirle depredar (cobrar precios bajos para inducir la salida de los participantes) o hundir grandes inversiones que pondrán a sus competidores en desventaja. La empresa estatal también puede sufrir de exceso de personal.

En mi opinión, el Estado moderno es un Estado fuerte, que establece las reglas del juego e interviene cada vez que hay una falla del mercado. El Estado es un regulador en lugar de un jugador en conflicto.

—En su reciente libro «La economía del bien común» analiza las formas en que la disciplina y los economistas pueden ayudar a mejorar el bienestar en las economías modernas. ¿Cuáles son los principales problemas globales y cómo enfrentarlos?

—Hay desafíos económicos muy grandes por delante. Algunos son específicamente regionales, otros son más globales. Enfrentamos un entorno mundial difícil de muchas maneras: bajas tasas de interés, altos precios de los activos y volatilidad de los mercados financieros; alto endeudamiento privado y soberano; incertidumbre sobre el futuro de Europa; la transición de China de una economía convergente a otra de frontera; la reducción de las expectativas de crecimiento para la economía global; lidiar con la desigualdad dentro y entre los países, etcétera. El cambio climático y la falta de preparación para la revolución digital son primordiales. Tomemos lo último: seremos más ricos y más sanos que nunca y, sin embargo, los desafíos sociales son enormes.

Al final, siento que, contrariamente al estado de ánimo actual, los economistas son más valiosos ahora que nunca. Pero para que esto suceda, deben guiar a sus países a través de la revolución digital y sus numerosos desafíos socioeconómicos, y diseñar soluciones para el desempleo, el cambio climático, la regulación financiera, los monopolios, la pobreza y la desigualdad. Los economistas deben anticipar el cambio mucho más de lo que lo hacen actualmente. Sobre todo, deben explicar en qué son buenos y en qué son malos también y, con humildad y convicción, aprovechar la economía para el bien común.

OCDE, G20 y los «límites».

—En el ámbito de la transparencia fiscal, la OCDE y el G20 se han convertido, de hecho, en órganos reguladores de las normas. ¿Vamos a cuerpos supranacionales en otras áreas? ¿Qué ventajas y riesgos tiene?

—Hay muchas razones por las que los gobiernos, y no solo los mercados, fallan. Usted señala a uno de ellos: el hecho de que no hay uno, sino aproximadamente 200 países, y que los intereses nacionales son primordiales. Cada país está tratando de obtener un mejor trato, a veces a expensas de otros países y del bienestar general. Los ejemplos incluyen el cambio climático y la competencia fiscal. Los cuerpos supranacionales son útiles, pero tienen límites claros. Un caso ilustrativo es el cambio climático: obtener 196 signatarios en la COP 21 en París implicaba que el acuerdo estaría relativamente vacío (más allá del diagnóstico, que era bueno), ya que los países ricos en petróleo podrían no comprar la idea de desalentar el consumo de combustibles fósiles y la imposición de un precio de carbono.

FABIÁN TISCORNIA, El país Uruguay

jueves, 09 noviembre 2017

Entrando en los recuerdos

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Una disculpa para pensar en los mayores, en la tercera edad, en los adultos mayores (AM), que mas da como les llamemos, si es la intencionalidad, el matiz lo que hará “canalla, despreciable o falto de consideración” el nombre que utilicemos.

Acabamos de vivir una experiencia negra, muy negra y dura, siendo solamente observadores, imaginaros como se sentirían los protagonistas y todos sus estrechos allegados. Estamos de acuerdo que tenemos que cambiar las cosas y podríamos comenzar por el principio y nos topamos de nuevo con el sistema, el modo de vida, el paradigma que nos conduce hacia donde hemos llegado.

¿Cómo debería ser?, pues por una vez no estaría mal mirarse el ombligo y ser conscientes de adonde queremos y aspiramos llegar, porque nadie queremos quedarnos atrás, cuanto mas adelante podamos llegar mejor; pero cuando nos dicen que lo estamos haciendo con lo que sentimos ahora, con nuestra fuerza, nuestra seguridad, nuestros recursos que nos permiten una cierta libertad y autonomía; además desde el punto de vista social pues queremos ser queridos, aun tenidos en cuenta, participativos porque podemos, aun así no somos objetivos lo estamos haciendo desde nuestra situación actual y podemos corregir este desfase en el tiempo. Afortunadamente la propia naturaleza nos limitará el sonido para no oír ciertas cosas. Y nos rebajará el umbral de realidad para “entender” o convivir con determinadas situaciones.

Que significa cuando decimos que queremos seguir viviendo como si estuviéramos en nuestra casa; ¿Nos estamos refiriendo al salón, al estudio, a nuestro baño? No son las cosas materiales, aunque también nos influyen, para evitar la desubicación por un exceso de novedades. Lo más importante son las personas, los hijos naturales y políticos, son los nietos, son los vecinos, son los amigos, son personas que interactúan con nosotros; lo que hemos nombrado tiene sentido de parentesco de afectos positivos y negativos, no son personas anónimas con sus problemáticas que nos atienden en un momento determinado, en lo que la mayor parte de las veces, se impone e importa para ellos como el convenio de los trabajadores de la empresa. No es sustituible, aunque en nuestra familia tengamos a alguien poco empático que solo se aguanta, asimismo.

El saber popular es muy sabio y dice que como en casa, en ningún sitio. Hacia donde nos conduce esto. Pues a mantener a los AM el mayor tiempo posible en casa con su familia, participando de las discusiones, de los enfados y de los enredos propios del momento.

No lleguemos a la decisión de algunos componentes de una tribu en Canadá en la que los propios mayores decidían cuando tenían que dejarlo y se iban solos al bosque para no volver y a veces del detonante era quedarse sin dientes y no poder ni malcomer. Aquí pretendemos hacer el favor a algunos mandándoles nosotros al bosque decisión que ellos no han tomado, con sentimientos no consensuados, de mala conciencia y desacuerdo.

Solo cuando el deterioro de la naturaleza de la persona obliga a dar un peor cuidado en tu casa que en otro lugar, deberíamos plantearnos priorizar para optar por una opción de mayor ayuda.

El conflicto que genera, además de la mala conciencia es la diferente consideración de afectos, amores y relaciones con las personas por la parte natural y política que también hay que consensuar.

A veces el conflicto es, como no puedo atender a mis padres en mi familia (por una imposición social de convivencia, la fuerza que ejerce mi familia, desde cónyuge a hijos, o de distancia) decido sustituir la parte afectiva de la familia por una persona ajena, que empatizará mas o menos pero que deja fuera de su sitio a los padres. Con esto que conseguimos, lavar la conciencia de uno mismo, pero no resuelve el problema. Frases entrecortadas que dicen los padres ante la decisión de hacerles volver a su casa para vivir solos, “jamás creí volver a mi casa, para estar solo/a”, pero por otro lado alguna conciencia se alivia. La miopía egoísta se instala fácilmente en nuestras vidas con tal de no molestar demasiado.

Una vertiente es considerar una atención medicalizada, siempre y cuando se pueda atender económicamente. ¿Es solución? Quien se plantea vivir lo que le queda en un hospital.

Otra parte del asunto se plantea en términos de inversión y justicia, cosa que la mayor parte de las veces los más íntimamente afectados se lo pasan por el “arco del triunfo” que denota una hipocresía insultante. Os suena, con lo que sufrió, sacrificó e hizo por tanta gente y por nosotros. Pero la vida sigue y nosotros no queremos que nadie ni nada desvíe nuestros planes, por esta razón decidimos por ellos lo que no quisiéramos para nosotros.

Simplificando mucho, la opción ideológica entre lo público y lo privado; consiste en lograr que lo público tenga la eficiencia de lo privado y lo privado tenga el alcance de lo público; y aun a nadie se le ha ocurrido como resolverlo.

Si parte de la solución es mantenerlos integrados dentro del núcleo familiar, pues veamos cuales son las desviaciones que se puedan producir y cuales las acciones.

csl

Telómeros éxitos y hallazgos

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Imagen de OpenClipart-Vectors en Pixabay

Un artículo de “Muy interesante” sobre las investigaciones sobre los telómeros de María Blasco y su equipo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), realizado por Luis Miguel Ariza.

Dice el entrevistador que Blasco mantiene intacta su capacidad de maravillarse cuando en la conversación surgen palabras como inmortalidad y envejecimiento. O cuando salen a relucir la extraña naturaleza de las células cancerosas y las cartas genéticas que nos son dadas en el momento de nuestra concepción. Pero quizá dos palabras basten para definir su carrera como investigadora: los telómeros y la telomerasa. Explicaremos brevemente que significan.

Si el ADN fuera equivalente a un cordón de zapato, los telómeros serían como los capuchones de plástico que evitan que se deshilachen las puntas. Del mantenimiento de estas protecciones cromosómicas se encarga la enzima telomerasa, que alarga así la vida de la célula. En un reciente experimento Blasco y su equipo lograron desarrollar ratones con telómeros extralargos sin alterar sus genes; confirieron a los animales el pasaporte a una existencia más longeva y mas alejada de las dolencias inherentes al paso del tiempo, como el cáncer.

Hay tres conceptos que forman parejas de baile un tanto enigmáticas: la inmortalidad, el cáncer y el envejecimiento. ¿Como se entienden desde la biología?

Las células sanas son mortales: tienen una capacidad de dividirse limitada, y sucede porque se acortan sus telómeros esto propicia que la célula deje de multiplicarse y entre en lo que se denomina senescencia celular. Las cancerosas, sin embargo, son capaces de mantener largos dichos telómeros, lo cual les confiere la inmortalidad.

¿Inmortalidad en el amplio sentido del término?

Se trata de una capacidad de división indefinida siempre que tengan alimento, como ocurre con las células HeLa (*).

¿Cómo se comprende desde este punto de vista el cáncer?

Es la demostración de que la inmortalidad celular se adquiere manteniendo los telómeros. En 1988 se hizo un experimento muy importante, los investigadores obtuvieron células humanas normales y sanas y las trataron con telomerasa. Fue suficiente para convertirlas en inmortales sin ser tumorales.

¿Cuál sería entonces la diferencia entre una célula que no muere nunca y una maligna?

La primera simplemente se divide indefinidamente manteniendo sus telómeros largos, mientras que la tumoral es aberrante al margen de la telomerasa que le permite vivir para siempre, en ella han mutado oncogenes. Presenta, pues, muchísimos daños en su ADN, es muy inestable genéticamente.

El cuerpo humano está formado por unos treinta billones de células, que se van renovando constantemente. En la escuela nos enseñaron que la mitosis, la división celular, lo hace posible. Pero, al parecer, se producen errores, y los cromosomas no se copian completos: se dejan a veces los extremos. ¿Por qué sucede esto?

Para copiar una cadena parental de ADN, a otra hija se necesita una especie de cebador, función que desempeña una cadena corta de ácido ribonucleico (ARN). Pero llega un momento que se degrada y elimina, y queda un hueco por copiar. Es un fenómeno que ya anticipó Watson cuando descubrió la estructura de doble hélice del ADN y como podría replicarse, lo llamó el problema de la replicación terminal. También fue predicho por un científico ruso, Alexey Olovnikov.

¿Cuándo se comprobó que el ADN no se copia entero?

En 1990, la investigadora Carol Greider demostró que se medían los telómeros en humanos a distintas edades podía observarse que eran mas cortos a medida que íbamos cumpliendo años. Porque conforme nos hacemos mayores, nuestras células se han reproducido mas veces y los telómeros menguan.

Así que la conclusión es que estamos programados para envejecer. ¿Está de acuerdo?

No, De hecho, sabemos que la evolución se centra en seleccionar organismos mas capacitados para vivir y reproducirse. Nuestros genes sirven para mantener jóvenes, sanos y vigorosos, para que nos podamos multiplicar. Lo que sucede es que la longevidad de los seres humanos ahora supera con amplitud la que disfrutaríamos en la naturaleza, sin sanidad ni medicamentos. Seguramente, no pasaríamos de los treinta o cuarenta años, que era la esperanza de vida a principios del siglo XX. Hasta esa edad estamos preparados genéticamente para ser jóvenes.

¿Ocurre con los demás organismos?

Si. Un ratón suele sobrevivir en su entorno natural unos tres meses, quizá seis, porque muere cazado por depredadores, de frío, de hambre o de una infección. Y, sin embargo, puede cumplir hasta tres años en un laboratorio. De acuerdo con los mecanismos de la selección, un ratón es sano, joven y vigoroso el tiempo que dura mas o menos en la naturaleza, pero si alargas artificialmente el tiempo, aparece el declive. Los genes que nos mantienen lozanos dejan de funcionar, porque ya no hacen falta. De hecho, no hay animales viejos en el mundo salvaje.

Nosotros hemos cambiado las condiciones. No obstante, la telomerasa, la encargada de reparar los telómeros, es una proteína. Y como tal, está codificada genéticamente.

Al mantener los telómeros, el gen de la telomerasa es capaz de conferir inmortalidad a las células normales sanas, pero en los mamíferos, no está siempre activa. Se enciende solo en los primeros estados del desarrollo embrionario, durante una fase llamada blastocisto, a los cinco o seis días de desarrollo. En ese momento, las células son pluripotentes capaces de generar cualquier tejido del organismo e inmortales, aunque duran muy poquito en ese estado, el necesario para activar la telomerasa y alargar los telómeros del nuevo individuo. Y con estos telómeros que garantizan la buena salud en estado natural, vas a vivir el resto de tu existencia. Porque cuando nacemos el gen de la telomerasa se apaga definitivamente.

Es decir, la longitud de nuestros telómeros se fijaría en fase embrionaria. ¿no?

Si, y es un tema candente, en términos científicos. El estrés del individuo gestante, antes del nacimiento, puede determinar que enfermedades va a tener cuando sea adulto. Ahí se están decidiendo efectivamente muchas cosas; y entre ellas, la longitud de nuestros extremos cromosómicos.

¿-Implica también cuanto tiempo vivirá esa persona?

Desde el punto de vista de la extensión telomérica, si ¿Qué ocurre? Una vez en la vida adulta, el estrés puede hacer que los telómeros se acorten con más rapidez. Si uno fuma, se degradarán más, mientras que una persona que haga ejercicio y lleve una alimentación sana va a mantenerlos mejor. Pero es durante el desarrollo del embrión cuando se va a determinar su longitud, este es el momento mas crítico, y también posteriormente los primeros años de vida, debido a que las células se dividen de una forma brutal hasta que alcanzamos el tamaño final, porque se pueden acumular daños.

¿Es partidaria del determinismo genético en biología, o sea, la idea de que vivimos según se nos vengan dadas las cartas? ¿O piensa por el contrario que la influencia ambiental, lo que llaman epigenética, puede ser igual de decisiva?

La epigenética es muy importante, porque los hábitos pueden acelerar el acortamiento de los telómeros. Como ya he dicho, evolucionamos durante milenios para tener un periodo de vida saludable de unos cuarenta años, y modernamente podemos superar esa edad en buenas condiciones de salud, siempre teniendo en cuenta que el límite biológico de nuestra especie es de 120 años. El hecho de que lleguemos o no sanos a los setenta está determinado de forma notable por el ambiente.

¿Existe alguna manera de conservar la longitud de nuestros telómeros?

Los extremos de los cromosomas se van a ir empequeñeciendo de forma inexorable, así está diseñada la vida, pero podemos acelerar o frenar el proceso. El tabaquismo o los procesos inflamatorios derivados de la obesidad pueden acortarlos más rápido. Y las infecciones obligan a nuestra sangre a regenerarse mas veces, degradando los telómeros de manera prematura. Lo que no hay es un hábito de vida que los alargue.

¿Y activando la telomerasa, la proteína que los repara?

Es la única forma que conocemos. Hay otra manera mas original y bonita, que es manipular el tiempo en que las células del embrión están activando dicha enzima, cuando se encuentra en estado de blastocisto. Lo que nuestro equipo hizo fue extraer esas células, colocarlas en placa de cultivo y dejarlas mas tiempo con la telomerasa activada. Así conseguimos unas células pluripotenciales con telómeros hasta el doble de largos que colocamos de nuevo en el embrión. Demostramos que aquellos ratones estaban más protegidos contra los achaques del envejecimiento. Y sin tocar ningún gen, de manera epigenética. Si empezamos con telómeros mas largos, aumentará la longevidad.

¿Contempla la posibilidad de aumentar también la telomerasa en individuos adultos?

De hecho, nosotros lo logramos, con técnicas de terapia genética. Vimos que era suficiente para alargar la vida de los ratones de mediana edad, e incluso ancianos. Como se retrasaban todas las enfermedades, esos ejemplares terminaban viviendo más.

Si el cáncer es el resultado del envejecimiento, ¿Cómo puede ayudarnos la telomerasa a combatirlo?

Si mantenemos los telómeros largos en un ratón durante mas tiempo, estará mejor protegido contra los tumores. Por otro lado, cuando aparecen células malignas, estas ya han adquirido la telomerasa. No existe ni un solo caso de cáncer en el que no se mantengan los telómeros. Por eso son una diana terapéutica: debemos destruirlos.

¿Y eso es posible?

Ya existen inhibidores de la telomerasa, pero no resultan muy efectivos. Desde que inhibes la proteína hasta que se acortan los telómeros transcurre un tiempo; las células no se mueren de entrada. En el CNIO, probamos por primera vez, un enfoque distinto: atacar directamente los telómeros. Y demostramos su eficacia en ratones con cáncer de pulmón y cerebro. Hemos puesto en marcha un programa para buscar fármacos que ataquen los extremos de los cromosomas.

Hablamos de células, pero un tumor está hecho de millones de ellas. ¿Cómo podemos llegar a cada una?

Los tumores son heterogéneos en cuanto a longitud telomérica. Si inhibes la telomerasa, no matas todas las células del tumor, mientras que, si bloqueas directamente los telómeros, eliminarás cualquiera de ellas que se divida. Nosotros hemos desarrollado inhibidores químicos que se administran por vio oral y afectan a todas las células. Es mucho mas tóxico para las cancerosas que para las normales, y aunque se produzcan efectos secundarios, son menores que los que genera la quimioterapia, centrada en destruir el ADN celular.

¿Será el cáncer en el futuro una enfermedad crónica con la que podamos vivir?

Si son pequeños y no se ha producido invasión de células cancerígenas, ciertos tumores se curan directamente. A menudo, con una cirugía basta. Por otro lado, están los casos en estado avanzado y que son agresivos cuando se descubren. Aquí si veo mas factible encontrar la manera de tenerlo bajo control con tratamientos. No es verdad que existan mas de doscientos tipos de cáncer; yo diría que hay miles, y quizá millones distintos. Un tumor puede llegar a experimentar setecientas u ochocientas mutaciones, y eso lo vuelve en una dolencia totalmente distinta para cada paciente.

Es, pues una enfermedad casi biográfica.

Depende del azar, de donde hayan caído esos cambios genéticos. Y algunos hábitos los propician. Si fumamos o nos exponemos al amianto o a la contaminación del aire, por ejemplo, nuestro ADN mutará con más frecuencia y aumentaremos las posibilidades de sacar una combinación perdedora.

Resultantes:

Lo que se deduce de lo dicho más arriba son dos realidades constatadas en laboratorio.

Una es que la longitud de los telómeros se produce en el estadio de blastocisto durante poco tiempo (unos días) donde la telomerasa está activa. De forma natural esta situación no la podemos cambiar, es decir no está demostrado que podamos hacer algo que aumente la longitud de los telómeros. Con la excepción de someterse a terapia génica.

La fase de blastocisto se produce unos 5 o 6 días después de la fecundación y el proceso de activación de la telomerasa es de unos días, por tanto, hay un cierto grado de incertidumbre en el tiempo. Además, el blastocisto todavía no está fijado al epitelio endometrial, lo que supone que la influencia de la portadora está limitada. Quizás las acciones que aporten influencia habría que aportarlas antes de que las células (espermatozoide y óvulo) se encuentren y fundan; para que se encuentren en óptimas condiciones para crear telómeros largos.

Las células se irán reproduciendo y los telómeros se irán acortando. Para aumentarlos es preciso acudir a la terapia génica.

Se puede observar un cierto carácter ecológico al sistema y es el intento de ahorro en el aprovechamiento al máximo de la vida de una célula, antes de ser sustituida por otra.

Lo que si podemos hacer es que la velocidad de acortamiento de los telómeros se reduzca con buenas prácticas, es de manera epigenética, es decir modificar con factores ambientales como no fumar, hacer ejercicio físico regular, reducir las «inflamaciones» provocadas por la obesidad, el estrés, etc. Todo ello en un esfuerzo de no dar motivos para la replicación celular, por causas que no sean absolutamente necesarias.

De todas estas razones la que tiene una competencia con la psicología es la situación de estrés. Y de ahí nace la pregunta de ¿Cuánto y como nos influyen las situaciones de estrés en la velocidad de acortamiento de los telómeros?

Esa es una de las razones por la que nos influye el ambiente y es tema de interés e investigación por la Psicología.

 csl-Labecos

(*) Nota: las células HeLa, son un tipo particular de células de cultivo celular, usadas en investigación científica. Es el linaje celular humano más antiguo y utilizado con mayor frecuencia.1 El linaje al cual pertenecen estas células deriva de una muestra de cáncer cérvico-uterino obtenida el 8 de febrero de 19512 de una paciente llamada Henrietta Lacks (de allí el acrónimo He{nrietta} La{cks}) quien falleció el 4 de octubre de ese mismo año debido al cáncer.

Wikipedia. Células HeLa.