COVID-19, Aventurando un resumen

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Siempre conviene mantener alguna distancia en el tiempo con los sucesos importantes y trascendentes como es el del COVID-19, entre otras cosas porque así da tiempo a que todos los actores se retraten, y en este caso el casting es mundialmente amplio.

Se especula con su origen y las intenciones, aunque hay indicios de garantía de ser una reacción natural. No sé si algún día lo sabremos, pero los datos de letalidad sin apretar un gatillo son apabullantes. Mas de una vez nos lo hicieron vivir en el cine e ilustrado en las noticias.

Todos estos sucesos tienen varios planos y a veces nos ofuscan los más mediáticos y no debemos olvidar dos de ellos, el medioambiental y el del modo que tenemos de organizar la economía (el sistema).

Para el medioambiental tenemos frases reveladoras y sabias, que nos lo definen con la crudeza de la verdad incontestable y que vuelvo a recordar aquí.

No te engañes. En la naturaleza no hay recompensas ni castigos, solo consecuencias, atribuida a Robert Green Ingersoll (EUA). Labecos.

Esto es para cuando oímos noticias como fenómenos meteorológicos extremos, concentración de basura (mascarillas, guantes de plástico sumado a todo lo que ya encontrábamos antes)

Ante esto corremos el riesgo de olvidarnos de la seriedad del problema y volver a hábitos, pautas de comportamiento que de alguna manera puede que nos hayan llevado hasta aquí, con lo que nos pondríamos en una situación similar a la anterior y probablemente peor.

Pensar en la importancia de la ecología y la sostenibilidad, Cada cosa que hacemos debería tener en nuestra cabeza estos conceptos (¿los estamos cumpliendo?).

Para el sistema, tenemos que diseñar un modelo que sea compatible con el sistema de libertades y principios democráticos que tenemos y tanto celebramos (que sería muy conveniente refundar, como unas bodas de oro) y que a su vez sea respetuoso con los principios de la naturaleza y la sostenibilidad. Ahí es nada. No vamos a quemar las naves en el intento. ¡Verdad!

Pero podíamos prestar mas atención a iniciativas de economía social y solidaria, de esta forma iremos cambiando poco a poco mantras capitalistas, en principio inamovibles que con la práctica se convierten en posibles y saludables. Date el gustazo de plantearte la compra ecológica, apostar por algún proyecto en donde colaboras con el crownfunding. Contratar servicios como la electricidad con garantías de origen ecológicas, invertir en un proyecto con garantías ecosostenibles.

Cada vez mas personas sensibles se apuntan a estas iniciativas, pero aun es insuficiente.

Pues si para hacer esto que nos puede parecer un trabajo inconmensurable, y lo es, ya veis cuantas iniciativas hay en este sentido, forma parte de tu iniciativa, defiéndela.

Me gustaría recordar el dicho; ¿sabes por que tenemos dos orejas y una sola boca?, pues para escuchar dos veces por cada una que hablamos.

Las cifras que conocemos, con todas las reservas, son muy alarmantes y la verdad tan poca cosa como es un virus, menuda vía de agua le provocó a este barco llamado “tierra”.

Algunas banderas “patriotas”, que acompañaron siempre a los féretros de los fallecidos en acto de servicio. Ante tal número y acabada la tela, se reconvierten ahora en mascarillas para protegerse individualmente, en un “sálvese quien pueda agónico”.

Las cifras mundiales a 23/06/2020.

Casos afectados reconocidos: 9 062.837

Total de recuperados‪ 4 494 198

Total de fallecimientos‪ 470 716

Datos mundiales 230620 1024x469 - COVID-19, Aventurando un resumen

Imagen de: https://es.tradingview.com/covid19/

Cuando leáis este artículo las cifras de arriba estarán desactualizadas.

Podremos tener la oportunidad de cambiar nuestros hábitos para mejorar la salud del planeta, que es nuestra propia salud, el hacerlo está en nuestras manos y si apostamos por el futuro querremos que este bienestar dure, por esta razón tenemos que preocuparnos que todos nuestros actos tengan la sostenibilidad como prioridad, simplemente porque aspiramos a estar aquí el mayor tiempo posible.

Recordáis, cuantas veces criticamos, a veces con razón, a los que tomaban las decisiones, pues ahora el tiempo de ellos ha pasado. Ahora somo nosotros los responsables y las decisiones de recaer o no, son nuestras extrememos nuestro comportamiento.

Ya en España, la magnitud del contagio y el volumen de la emergencia hizo que el primer objetivo fuera garantizar que el sistema sanitario no colapsase, pues además de las contingencias diarias se sumaron los casos del COVID-19. Para ello se ordenó el confinamiento de la población para evitar el contacto y, de lo que se sabía, el contagio.

La fuerza y empuje del contagio, evitó disponer de materiales y procedimientos efectivos de protección (batas, trajes, guantes, pantallas, mascarillas), sobre todo para los que estaban en primera línea. Esta falta de material se convirtió en una situación muy difícil de digerir. Si no lo tienes y no lo puedes producir, lo suyo es comprarlos a quien los tiene, hablamos de China y esta acción sencilla de una transacción comercial, “de la oferta y la demanda” se convirtió en el mercado “canalla” que nos hizo ver como algunos con maletines de dinero en efectivo a pie de avión le quitaban las mercancías que otros ya habían comprado.

Y es que no debemos olvidar lo que nos enseñó Philip Kotler y es que el mercado son personas.

Por esta razón, debemos manifestar nuestro reconocimiento y agradecimiento su entrega, cuidados y mucho más a todos los componentes de los servicios esenciales, desde el que limpia a los jefes de servicio, no quiero nombrarlos porque siempre me dejaría a alguno.

No podemos olvidarnos que después del primer susto inicial, el problema consistía en mantener el estado de confinamiento en la mayor parte de la población de forma razonable. Y esto consistía en, además de facilitar información, con datos, aplicar una inyección intramuscular de ánimo a la población con una expectativa en el tiempo del día a día.

Esto también nos permitió ver de primera mano los intereses y estrategias que cada medio de comunicación y opciones políticas tenían por detrás de sus preguntas y reproches.

Y llegó el día que los datos permitieron ir aflojando la presión del confinamiento, entre otras cosas porque había que atender el siguiente problema no menor que es la emergencia económica, este sistema así lo exige.

El ejercicio que tiene por delante “El equilibrista”, es para nota y se dieron pasos en los ámbitos, de las administraciones locales, las CCAA, del Congreso y en Europa, de forma continuada y contundente exigiendo acción única y continua.

Ahora estamos con la expectativa de una “nueva normalidad”, con precauciones como mascarilla, guardar la distancia, lavar las manos, etc. e ir reactivando todo el sistema económico, lleno de miles de excepciones que quieren, lógicamente, ser atendidas. Vendrán cosas nuevas, las primeras las denuncias por incumplimiento y algún enfrentamiento que esperamos sea más ruido que nueces.

El riesgo es retroceder, porque estas cansadas mentes van a poner a prueba la resiliencia de las que tendríamos que volver a echar mano.

No nos engañemos ahora el principal problema son los rebrotes y con la carga mediática de los medios de comunicación, “vendiendo” las emociones sin tener en cuenta las precauciones. Por desgracia que podemos esperar. Esta es sla razón para apelar ala responsabilidad individual. Nunca fue tan importante nuestro comportamiento.

Si fue duro al principio, si tenemos que repetirlo no quiero ni imaginarlo.

Todos tenemos a alguien próximo que nos dejó por “covid” o no y que golpeó de forma muy contundente a sus allegados de forma cruel, por el luto y el duelo secuestrado que no permitió el consuelo de los que más lo sufrían.

Aunque nos parezca mentira ya hemos aprendido varias cosas, los efectos colaterales, que no siempre son malos.

Nos hemos dado cuenta que la gran cacareada “globalización”, eliminó las fronteras de verdad y algo que sucedió en un lugar muy lejano (el coronavirus en China) pronto nos visitó.

De repente en el confinamiento pusimos en valor el espacio, el volumen, el aire, el contacto con la naturaleza y a eso con cierto rintintin por los capitalinos, envidiando a la España vaciada y tendiendo a aposentarse en ella. Vaya, descubrimos “la calidad de vida”. Entenderemos la reacción de los provincianos que no quieren que ahora tomen posesión, de cualquier manera; de lo que despreciaron antes.

Pero aún hay más, y es el descubrir que somos un país señorito, y entramos en la contradicción de darnos sarpullido por los que vienen a trabajar para recoger la cosecha que nosotros no somos capaces de hacer. Y esa cosecha o se hace o no habrá de eso y lo poco que haya pues estará a precios inasequibles.

Puede, y ojalá sea así que veamos con otros ojos de tú a tú y con respeto a los que vienen a ganarse la vida y que les ofrecemos unas condiciones deplorables, injustas e inhumanas que nosotros “nuevos ricos” pronto hemos olvidado para ayudar a que en los mercados centrales tengamos de todo a precios asequibles.

La paradoja siempre está en el limite de lo absurdo. Cuantos pagan por realizar los movimientos que permitirían recoger una cosecha, hacinados en un gimnasio, a veces mal ventilado y en vez de cobrar, pagan. Lo que es el poder de convicción. Pero eso si, te ponen un video de paisajes que alucinas.

Pero hay mas cosas que descubrimos en este confinamiento, algo tan elemental como el aire limpio que nos permite respirar mejor, como para desear que sea sostenible no os parece, aunque nos vendan que bien se ve el Taj Mahal o la Torre Eiffel. Pues en nosotros está el que siga así. Menos coche para nada y más servicio público.

Nuestros cielos están mas despejados debido al menor tráfico aéreo que evitan las estelas.

Las playas se regeneran

La incursión de la naturaleza nos sorprende en forma de irrupción de animales en zonas urbanas, tan colonizadas y excluyentes, habíamos olvidado su existencia y no habíamos reparado que siempre estuvieron ahí, pero siempre se asustaban con nuestro descuidado y desconsiderado ruido y proceder; solo nos quedaban los documentales que nos tienen pegado el culo al sillón, haciéndonos unos buenos candidatos a enfermedades crónicas.

No podemos olvidarnos de nuestros Adultos Mayores (AM). La tremenda envestida que sufrieron y las lamentables decisiones tomadas para decidir su futuro. Esto no puede volver a pasar, y no nombraré los merecimientos porque esto está mucho antes que eso.

Tenemos que cambiar cosas y las primeras son los que toman decisiones que desembocan en estos lamentables sucesos, y para los que vengan después dejarles por escrito lo que tiene que hacer por si no lo saben.

Agradezco la sensibilidad de TVE al esforzarse en realizar un programa ad hoc, Mayores, cuando el virus llegó a las residencias y una intervención en prime time de Informe Semanal.

Son programas duros, muy duros donde oímos frases como centro de exterminio, muerte garantizada y no quiero seguir.

Es cierto que las residencias de mayores no son hospitales, son lugares de convivencia con apoyo especializado para llevar una vida social rica y sana. Para cuestiones de salud serias, tenemos los hospitales. He dicho lugares de convivencia de forma intencionada por la diferencia que hay con un hogar al que todos deberíamos aspirar.

Una de las cosas que tendremos que revisar es si esta convivencia desubicada la podemos realizar evitando el traslado a otro lugar que no sean sus hogares.

Solo cuando el deterioro de la naturaleza de la persona obliga a dar un peor cuidado en tu casa que en otro lugar, deberíamos plantearnos priorizar para optar por una opción de mayor ayuda.

El conflicto que genera, además de la mala conciencia es la diferente consideración de afectos, amores y relaciones con las personas por la parte natural y política que también hay que consensuar.

A veces el conflicto es, como no puedo atender a mis padres en mi familia (por una imposición social de convivencia, la fuerza que ejerce mi familia, desde cónyuge a hijos, o de distancia) decido sustituir la parte afectiva de la familia por una persona ajena, que empatizará más o menos pero que deja fuera de su sitio a los mayores. Con esto que conseguimos, lavar la conciencia de uno mismo, pero no resuelve el problema. Frases entrecortadas que dicen los padres ante la decisión de hacerles volver a su casa para resolver nuestro problema personal e individual, “jamás creí volver a mi casa, para estar solo/a”, pero por otro lado algunas conciencias se alivian. La miopía egoísta se instala fácilmente en nuestras vidas con tal de no molestar demasiado.

Una vertiente es considerar una atención medicalizada, siempre y cuando se pueda atender económicamente. ¿Es solución? Quien se plantea vivir lo que le queda en un hospital.

Otra parte del asunto se plantea en términos de inversión y justicia, cosa que la mayor parte de las veces los más íntimamente afectados se lo pasan por el “arco del triunfo” que denota una hipocresía insultante. Os suena, con lo que sufrió, sacrificó e hizo por tanta gente y por nosotros. Pero la vida sigue y nosotros no queremos que nadie ni nada desvíe nuestros planes, por esta razón decidimos por ellos lo que no quisiéramos para nosotros.

Ya en el ámbito de las conveniencias y simplificando mucho, la opción ideológica entre lo público y lo privado; consiste en lograr que lo público tenga la eficiencia de lo privado y lo privado tenga el alcance de lo público; y aun a nadie se le ha ocurrido como resolverlo.

Si parte de la solución es mantenerlos integrados dentro del núcleo familiar, pues veamos cuales son las desviaciones que se puedan producir y cuales las acciones.

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De pronto consideramos la autarquía (la autosuficiencia) como algo que tiene valor, fue denostada por aquellos que creían que este sistema, el autárquico, nos hacía más egoístas e insolidarios, era antiguo y caduco y no aportaba nada a la modernidad. Además de no ser rentable. Se olvidaban que a nivel familiar nunca hubo mejor rentabilidad. Claro que tenemos que cambiar de objetivo.

El teletrabajo, existe y funciona, me puedo ahorrar kilómetros y horas; y cumplir con mis objetivos recibiendo mis ingresos, disponiendo de más tiempo para mí y los míos y a la vez aliviando la contaminación y mi economía. La mayor parte de las empresas tendrían que cambiar los procedimientos de trabajo para que vayan sobre los objetivos.

¡Ay!, si los informáticos nos hablaran en “lenguaje claro”, cuantas cosas entenderíamos. De esta forma contribuiríamos a que la informática cumpla su función, estar al servicio y ser utilizada por todos.

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Imagen de Alterio Felines en Pixabay

De todos es conocida la capacidad limitada de nuestros Adultos Mayores (AM) para las gestiones y la movilidad. Se echó de menos por parte del SERGAS las renovaciones de determinados medicamentos, sujetos a esta restricción que les recetan a los crónicos y que solo el Medico de Atención Primaria (MAP) puede ampliar, nos ahorrarían citas telefónicas, inútiles paseos a las farmacias, etc., minimizando el riesgo de contagios.

La gran mayoría coincidimos en que tenemos que cambiar el modelo que nos trajo hasta aquí muchas cosas buenas a un precio en el que nos va la existencia. Podemos argumentar hasta el aburrimiento acordándonos de aquel detalle significativo que abunda en las premisas.

El problema es que apenas esbozado el planteamiento no tenemos a nadie trabajando en ello. Por qué, si hicimos una programación rigurosa para dejar el confinamiento y aproximarnos a una vida lo más próxima a lo que había antes, para cambiar el modelo. Debemos convencer a los poderosos y mediáticos para renunciar a tantas cosas a las que, de ninguna manera están dispuestos y a dejar de tener esa influencia perniciosa.

Tenemos que asumir esta nueva situación siendo conscientes que cuanto mas volvamos a la normalidad mas riesgo de contagio tendremos y nuestro último objetivo, el que nos aporta las mayores garantías, es disponer de una vacuna que supere los efectos del virus.

Después de la incidencia que tuvo el COVID-19 en los AM y de toda esta situación también hace que nosotros, que estamos trabajando en él, nos replanteemos el programa de atención a los Adultos Mayores (PAAM), reforzando aquellas partes en las fueron mas vulnerables para que en un futuro se encuentren más protegidos.

Nos estamos aplicando a poner en marcha la plataforma de formación online Moodle, a la que de momento podéis acceder, de momento, en este enlace:

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https://permaculturastudio.com

Os invitamos a seguir usando la Meditación Mindfulness, la Arteterapia, la solidaridad con las entidades que se ocupan para poder ayudar en lo más básico, comedores sociales, productos de primera necesidad de compras diarias, etc. y también en incorporar hábitos y buenas prácticas en lo económico con el taller de “economía VITAL”. La economía social y solidaria es una opción cierta.

 

Mi mayor deseo que estéis bien

Cuidaros más de lo que os dicen

Un abrazo de verdad.

csl. Labecos

 

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