La medicina que queremos tener

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Imagen de Elisa Riva en Pixabay

La mayor parte de las enfermedades se curan solas. Pero la mayor parte no son todas. La medicina nos ayuda también a deslindar esta dicotomía.
De las enfermedades que se curan solas, por ejemplo una gripe, la farmacopea trata los síntomas para aliviarnos y no influyen negativamente en la vis medicatrix (la fuerza del organismo por volver a la situación anterior a la enfermedad).
Sin embargo, ante las excepciones es imprescindibles acudir a los servicios médicos.
Ya en el 1999, Rafael Bengoa, experto en salud pública, consejero de sanidad pública y consumo, implantaba en el sistema de salud de Euskadi el sistema de seguimiento en la evolución de los enfermos crónicos, para adelantarnos a su desestabilización y de esta forma adelantándonos a su visita a urgencias, ahorrándonos ese costoso paso en la atención. Posteriormente USA lo reclamo para que asesorara en su sistema sanitario.
También es destacable esta «clase magistral de Jon Kabat-Zinn
Cuidando nuestro cuerpo y nuestra mente. Que en última instancia no están separados.
Existe un amplio debate sobre lo que debemos pagar por el cuidado de la salud, pero todavía no está muy claro lo que es exactamente ese «cuidado», ni lo que es la salud verdadera y el modo de conservarla y recuperarla.
Es sabio, en tales circunstancias, asumir cierta responsabilidad por la propia salud y bienestar. De hecho, este tipo de compromiso personal con la salud es un elemento fundamental de la nueva visión de la medicina, un modelo mucho más participativo y en el que el paciente desempeña un papel muy importante en la movilización de sus propios recursos curativos.
Una de las ideas que hay detrás del MBSR-REBAP consiste en ayudar a las personas a descubrir que pueden hacer para complementar el trabajo realizado por médicos, cirujanos y sistema sanitario y, partiendo del punto en que se hallen cuando decidan que ha llegado el momento de asumir ese compromiso, llegar a niveles más elevados de salud y bienestar.
Pero, cuando hablo de «salud y bienestar», me refiero al más profundo y amplio de los niveles, algo que no se limita exclusivamente a la salud corporal. La verdadera salud no consiste en llevar a las personas a un estado de ausencia de enfermedad considerado «normal», sino a un nivel de funcionamiento y bienestar físico, emocional y mental óptimo que el sujeto desarrolla, a través de la exploración sistemática y disciplinada, en el laboratorio de su propia vida, con la intención de descubrir la auténtica magnitud de su dimensión humana. Y esto se ve catalizado por la familiarización con nuestro cuerpo y nuestra mente (que, en última instancia, no están separados) y el cultivo sistemático de nuestras capacidades biológicas y psicológicas intrínsecas para el bienestar y la sabiduría, incluidas la bondad y compasión que yace en el interior de cada uno de nosotros.
Esta “clase magistral», pertenece al capítulo pág. 69 y 70 del libro «Mindfulness para principiantes» de Jon Kabat-Zinn, editorial Kairós.
csl. Labecos

Reflexiones sobre el Budismo

Reflexiones budismo 1920 1024x683 - Reflexiones sobre el Budismo

Razones para evitar el sufrimiento. Acercate al Budismo:
La logica es aplastante, su belleza es su simpleza.
El Budismo encaja perfectamente en la situación actual de la era del conocimiento, por varias razones.
La figura central del budismo no es un dios , sino un ser humano: Siddharta Gautama porque no depende de un Dios, no es una religión monoteista, en todo caso acepta varios dioses como seres «especializados» en resolver o potenciar determinados situaciones o atributos.
La historia es hermosa, se trata de un ser humano Siddarta Gautama, que parece ser que vivió en el 500 a.c. principe heredero de una comunidad, un pequeño reino en la zona del himalaya.
Un hombre sensible que reparó en que su responsabilidad como principe de esa comunidad, chocaba con una realidad que el constataba y que le preocupaba como era la desdicha que parece ser anidaba en sus vecinos. «El joven príncipe estaba profundamente afectado por el sufrimiento que veía a su alrededor. Veía que hombres, mujeres, niños y ancianos sufren todos no solo por calamidades ocasionales, como la guerra o la peste, sino también por la ansiedad, la frustración y el descontento, todos los cuales parecen ser una parte inseparable de la condición humana. La gente busca riqueza y poder, adquiere conocimientos y posesiones, tiene hijos e hijas y construye casas y palacios. Sin embargo, no importa lo que consigan: nunca están contentos. Los que viven en la pobreza sueñan con riquezas. Los que tienen un millón desean dos millones. Los que tienen dos millones quieren diez. Incluso los ricos y famosos rara vez están satisfechos. También ellos se ven acosados por obligaciones y preocupaciones incesantes, hasta que la enfermedad, la vejez y la muerte les causan un amargo final. Todo lo que uno ha acumulado se desvanece como el humo.

La determinación de Siddartha Gautama. A los veintinueve años de edad, Siddartha Gautama huyó de su palacio en plena noche, dejando atrás familia y posesiones. Viajó como un vagabundo sin hogar por todo el norte de la India, buscando una manera de escapar del sufrimiento. Visitó ashrams y se sentó a los pies de gurús, pero nada lo liberó por completo: siempre quedaba alguna insatisfacción. Sin embargo, no desesperó. Se decidió a investigar el sufrimiento por su cuenta hasta hallar un método para la completa liberación.
Pasó seis años meditando sobre la esencia, las causas y las curas de la aflicción humana. Al final llegó a comprender que el sufrimiento no está causado por la mala fortuna, la injusticia social o los caprichos divinos.

La clave: El sufrimiento está causado por las pautas de comportamiento de nuestra propia mente.

En función de la situación, si la mente experimenta algo placentero o desagradable, el sufrimiento se produce cuando intentamos corregir la situación desplazandonos hacia uno u otro lado. Si aceptamos la situación sin intentar corregirla seguiremos sintiendo el motivo por que la experiencia sea placentera o desagradable, pero no añadiremos sufrimiento.
Lo cierto es que la aceptación de la situación genera pasividad y falta de ansiedad por llegar a algun sitio.
El origen real del sufrimiento es la búsqueda continua e inútil de sensaciones fugaces, que hace que estemos en un estado de tensión constante, de desazón y de insatisfacción. Debido a esta búsqueda, la mente nunca está satisfecha. Incluso cuando experimenta placer no está contenta, porque teme que esta sensación desaparezca pronto, y anhela que dicha sensación permanezca y se intensifique.
La gente se libera del sufrimiento no cuando experimenta este o aquel placer pasajero, sino cuando comprende la naturaleza no permanente de todas sus sensaciones y deja de anhelarlas. Este es el objetivo de las prácticas budistas de meditación. En la meditación se supone que uno observa de cerca su mente y su cuerpo, presencia la aparición y desaparición incesante de todas sus sensaciones, y se da cuenta de lo inútil que es intentar conseguirlas. Cuando la búsqueda se detiene, la mente se vuelve más relajada, clara y satisfecha.

Las claves, -Siddarta-, fue un ser humano, sensible, que detecto el sufrimiento en el ser humano e investigó llegando a una serie de conclusiones para resolverlo que puso en marcha. Entre ellas, Resumió sus enseñanzas en una única ley: el sufrimiento surge del deseo; la única manera de liberarse completamente del sufrimiento es liberarse completamente del deseo; y la única manera de liberarse del deseo es educar la mente para experimentar la realidad tal como es.
Esta ley, conocida como dharma o dhamma, es considerada por los budistas como una ley universal de la naturaleza. Que «el sufrimiento surge del deseo» es verdad siempre y en todas partes.
El primer principio del budismo es: «El sufrimiento existe. ¿Cómo me puedo liberar de él?».
Hay algo mas actual.